lunes, 28 de noviembre de 2011

¿Cuándo, uno mismo decide dónde está su límite?  
Bienvenidos a mi primera entrada de mi BloG  Clandestino !!!
Os aGradezco vuestro tiempo y os invito a que opinéis, reflexiones e incluso critiquéis, lo que aquí se publique...
Muchísimas Gracias


Estoy muy  feliz, hoy tengo comida familiar en casa de mi madre, cosa que una vez  independizada , se valora y disfruta muchísimo.
Mis ojos  brillan acorde con Sol, que también ilumina las calles más que de costumbre. He aprovechado mi dicharachera personalidad  de esa mañana  y  he hecho esos recados, que siempre se atrasan por la pereza  de una….
He llevado arreglar el reloj que me regaló mi abuela, y durante su reparación me he comprado una ansiada bufanda de lino muy suave.
Me siento en la mesa del salón con orgullo ante la situación que estoy viviendo, hablo e incluso bromeo. Reparto abrazos, besos y confidencias una vez llegado el postre,  pero algo cambia en ese  momento… Oigo, pero no escucho,  miro, pero no aprecio nada  de lo que veo, asiento si me preguntan pero no reacciono…
Me cuesta tragar, pero sigo tranquila, porque nadie se ha dado cuenta. Miro una y otra vez mi reloj, quiero salir de allí, encerrarme en mi misma y dejar que pase….
Me voy a mi habitación, el pasillo me resulta interminable y mi único objetivo es mi intimidad.
Si vuelvo a llorar estoy perdida, no podré parar en mucho tiempo. No podré centrarme en las cosas verdaderamente importantes... Me  da una vergüenza tremenda admitir que estoy hundida que no logro aferrarme a una ilusión…
No puedo evitarlo ya, una lágrima se desliza por mi cara sin sonrisa, ya la tristeza se apodera de mí, ya lo he vuelto hacer…
Mi mente me repite una y otra vez que me tranquilice, que no tiene sentido mi sufrimiento, pero mi corazón me aprieta y mi alma le respalda….
 De repente silencio , mis sollozos no fluyen y mis lamentos  se cortan. Vuelvo a pestañear  dejando caer mis últimas lágrimas, y aumenta la paz en las paredes que me cubren.
Me siento culpable, tengo que disculparme con alguien, eso me quema la sangre y vuelvo a perderla calma...
         -Mamá Te Quiero, lo siento mucho, pero he llegado a mi límite…
Salto y se detiene el tiempo en ese reloj del que vivía encariñada y que antes miraba tan insistentemente…

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